Internet es la tecnología decisiva de la
era de la información del mismo modo que el motor eléctrico fue el vector de la
transformación tecnológica durante la era industrial. Esta red global de redes
informáticas, que actualmente operan sobre todo a través de plataformas de
comunicaciones inalámbricas, nos proporciona la ubicuidad de una comunicación multimodal
e interactiva en cualquier momento y libre de límites espaciales. En el centro
de estas redes de comunicaciones, permite producir, distribuir y utilizar
información digitalizada en cualquier formato. Según el estudio publicado por
Martin Hilbert en Science en 2010, el 95% de toda la información existente en
el planeta está digitalizado y en su mayor parte accesible en internet y otras
redes informáticas; se ha materializado la cultura de la libertad que, como se
ha documentado, surgió en los campus de Estados Unidos en la década de 1960.
Todo proceso de cambio tecnológico de
envergadura genera una mitología propia. En parte porque se hace uso de él
antes de que los científicos hayan podido evaluar sus efectos e implicaciones,
y por ello siempre existe una distancia entre el cambio social y la comprensión
del mismo. Por ejemplo, los medios a menudo informan de que un uso intensivo de
internet aumenta el riesgo de enajenación, aislamiento, depresión o
distanciamiento social. Sin embargo, los datos disponibles evidencian que, o
bien no existe ninguna relación entre el uso de internet y la intensidad de la
vida social, o bien ésta es positiva y de efecto acumulativo. Observamos que,
en general, las personas más sociables son las que más utilizan internet. Y
cuanto más usan internet los individuos, más aumentan su sociabilidad dentro y
fuera de la red, su responsabilidad cívica y la intensidad de sus relaciones
con familiares y amigos.
Tecnologías
de la libertad, la sociedad red y la cultura de la autonomía
Internet también favorece el auge de la
cultura de la autonomía. La clave en el proceso de individualización es la
construcción de autonomía por parte de los actores sociales que, en el curso
del proceso, se convierten en sujetos. Esto lo consiguen definiendo sus
proyectos específicos de interacción con las instituciones de la sociedad, pero
sin sumisión a las mismas. Lo logra un grupo minoritario de individuos que, sin
embargo, gracias a su capacidad de liderazgo y movilización, acaban
introduciendo una nueva cultura en cada faceta de la vida social.
La
irrupción de las redes sociales en internet
En este momento la mayor parte de la
actividad en internet pasa por las redes sociales, que se han convertido en las
plataformas de preferencia para todo tipo de fines, no solo para relacionarse y
charlar con amigos, sino también para marketing, comercio electrónico,
enseñanza, creatividad cultural, medios de comunicación y ocio, aplicaciones
médicas y activismo sociopolítico. Se trata de una tendencia muy importante que
abarca toda la sociedad y cuyo significado quiero explorar a la luz de pruebas
todavía escasas.
Las redes sociales las construyen sus
propios usuarios a partir de criterios específicos de grupo. Existe un espíritu
emprendedor en el proceso de creación de sitios web, que después cada persona
elige en virtud de sus intereses y proyectos particulares. Los propios miembros
de las redes van configurándolas, aplicando diferentes niveles de perfil y
privacidad. La clave del éxito no es el anonimato, sino más bien la
autopresentación de una persona real que está conectada con personas reales (se
han dado casos de exclusiones en una red social por el uso de una identidad
falsa).
Todos viven su vida física, pero se
conectan cada vez más y en múltiples dimensiones a las redes sociales. Paradójicamente,
la vida virtual es más social que la física, ahora individualizada por la
organización del trabajo y de la vida en las ciudades. Pero no es que la gente
habite una realidad virtual, se trata más bien de una virtualidad real, ya que
prácticas sociales, como compartir, mezclarse o vivir en sociedad se ven
facilitados por la virtualidad.
Como los individuos se sienten cada vez
más cómodos en la multitextualidad y multidimensionalidad de la web, las agencias
de marketing, las organizaciones laborales, las agencias de servicios, los
gobiernos y la sociedad civil están migrando masivamente a internet, pero, en
lugar de crear sitios alternativos, la tendencia mayoritaria es hacer uso de
redes que construyen otros por y para sí mismos.
El
poder de la comunicación: la autocomunicación de masas y la transformación de
la política
En esta segunda década del siglo XXI,
múltiples movimientos sociales de todo el mundo han hecho de internet su
espacio de formación y de conectividad permanente, de unos con otros. Estos
movimientos sociales en red, formados en las redes sociales de internet, han
actuado en el espacio urbano y en el institucional, induciendo un nuevo tipo de
activismo que es el actor principal del cambio en la sociedad red, se dan en
contextos de explotación y opresión, tensiones y luchas sociales. No es que la
tecnología haya generado los movimientos, pero sin ella (sin internet y sin
comunicación inalámbrica) los movimientos sociales no habrían alcanzado su
capacidad actual de oposición al poder del Estado.
Fuente: file:///C:/Users/Usuario/Downloads/Manuel-Castells-El-impacto-de-internet-en-la-sociedad-una-perspectiva-global%20(1).pdf
Fuente: file:///C:/Users/Usuario/Downloads/Manuel-Castells-El-impacto-de-internet-en-la-sociedad-una-perspectiva-global%20(1).pdf


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